Retardo de justicia: cuando el tiempo también lastima
La espera indefinida de una resolución no es un trámite más: es una forma de daño que deja huella. Esta entrada explica, a partir de un caso real, cómo se vive y cómo puede evaluarse la afectación psicológica derivada del retardo de justicia.
⏳ ¿Qué es el retardo de justicia?
El retardo de justicia ocurre cuando una autoridad tarda, sin justificación razonable, en resolver aquello que está obligada a decidir. No se trata de una demora ordinaria ni de la complejidad natural de un expediente, sino de un tiempo que se vuelve indeterminado, sin horizonte claro, y que se prolonga más allá de lo esperable.
Desde fuera, el retardo suele percibirse como un problema administrativo. Desde dentro, se vive como una forma particular de desgaste: la vida queda suspendida alrededor de una respuesta que nunca llega. No es un episodio puntual, sino un estado prolongado que reorganiza la manera de pensar el futuro, de planear y de habitar el presente.
El daño que produce el retardo de justicia no aparece de golpe. Se acumula. Cada mes sin respuesta confirma la sensación de indefensión; cada gestión sin efecto refuerza la idea de que no hay cierre posible. El tiempo, en estos casos, no es neutro: se convierte en un factor activo de afectación.
📁 El caso como ejemplo: una denuncia de Nino
Para ilustrar cómo se manifiesta este fenómeno, tomamos como ejemplo un caso real: la denuncia presentada por Nino Colman en 2016 por ejercicio indebido del servicio público, a raíz del manejo indebido de información personal (una fotografía) que se encontraba bajo resguardo ministerial.
Esa denuncia dio origen a una carpeta de investigación que, pese al paso de los años, a las solicitudes expresas de impulso procesal y a la intervención judicial para revisar posibles omisiones, no ha sido determinada de manera definitiva por la autoridad.
El punto central, para efectos de esta entrada, no es el contenido material de la denuncia ni los antecedentes del caso, sino una circunstancia concreta: la investigación permanece abierta sin resolución final debidamente fundada y motivada. Esa ausencia de determinación mantiene viva la incertidumbre y prolonga los efectos emocionales asociados a la espera.
Es importante subrayarlo desde ahora: el daño que aquí se describe y analiza no deriva de la exposición mediática ni de otros hechos pasados, sino del retardo prolongado en la actuación institucional.
📆 Línea del tiempo relevante
La cronología del caso es sencilla y, al mismo tiempo, reveladora:
- 2016: en julio de 2016 se presenta la denuncia y se inicia la carpeta de investigación.
- Años posteriores: se realizan gestiones para impulsar la investigación.
- 2024: se celebra una audiencia judicial relacionada con omisiones, ordenándose continuar la investigación.
- Actualidad: la carpeta sigue abierta, sin determinación definitiva.
Más allá de las fechas exactas, lo relevante es la duración del estado de espera. Desde una perspectiva humana y clínica, el tiempo sin respuesta constituye el marco objetivo dentro del cual se desarrolla la afectación emocional.
🧠 Lo que produce el retardo en la vida de una persona
El retardo de justicia suele generar un tipo de afectación silenciosa, pero persistente. No se manifiesta necesariamente como un evento traumático agudo, sino como un desgaste continuo asociado a la incertidumbre.
Entre los efectos más frecuentes se encuentran:
- La sensación de vivir “en pausa”, con proyectos y decisiones constantemente postergados.
- Un estado de alerta moderada pero sostenida, asociado a la expectativa de una respuesta que no llega.
- Cansancio emocional derivado de explicar una y otra vez que “el asunto sigue sin resolverse”.
- Dificultad para cerrar capítulos vitales, al no existir una respuesta institucional definitiva.
- Percepción de desprotección frente a la autoridad encargada de investigar.
En el caso de Nino, la persistencia de la investigación sin resolución mantiene vigentes estos efectos. La afectación no depende de la personalidad del denunciante ni de su capacidad de afrontamiento, sino de una condición externa: la falta de respuesta del Estado.
🧭 Delimitación del daño que se analiza aquí
Esta entrada se centra exclusivamente en el daño psicológico y moral derivado del retardo de justicia.
Quedan expresamente fuera de este análisis:
- La detención y el proceso penal previo.
- La difusión de imágenes o la exposición mediática del caso.
- Otros hechos pasados no directamente vinculados al retardo actual.
Esta delimitación no minimiza otros posibles daños, sino que busca claridad metodológica. Evaluar el retardo de justicia exige aislar sus efectos propios, evitando explicaciones globales que mezclen causas distintas.
🔁 Por qué el daño persiste mientras no hay respuesta
A diferencia de otros eventos, el retardo de justicia es un fenómeno que se mantiene activo mientras la autoridad no decide. La fuente del daño no pertenece solo al pasado: sigue presente.
Mientras no exista una determinación definitiva:
- No hay cierre simbólico ni jurídico.
- La incertidumbre se renueva con cada intento de impulso fallido.
- El desgaste emocional se reactualiza periódicamente.
En el caso que aquí se expone, la persistencia del daño está directamente vinculada a la continuidad de la investigación sin resolución. Esto permitiría evaluar la afectación en el presente, no solo como un recuerdo, sino como una experiencia vigente.
🧪 Orientaciones para la evaluación pericial
Aunque esta entrada está dirigida al público en general, también busca ofrecer información útil para profesionales de la psicología forense que intervengan en la evaluación de este tipo de daños.
Objeto de evaluación
En un caso como este, la pericial debe centrarse en identificar si existe una afectación psicológica atribuible al retardo prolongado, describir su intensidad, su duración y su impacto funcional.
Aspectos a explorar
- Vivencia subjetiva de la espera y de la falta de respuesta.
- Manifestaciones emocionales actuales asociadas a la incertidumbre.
- Impacto en la vida cotidiana, relaciones y proyectos.
- Relación temporal entre los periodos de espera y los síntomas reportados.
Criterios de interpretación
- Focalizar el análisis en el retardo, no en eventos ajenos a esta causa.
- Valorar la persistencia del daño mientras la investigación sigue abierta.
- Evitar explicaciones totalizantes que diluyan el nexo causal.
🏛️ Conclusión
El retardo de justicia no es solo un problema técnico. Es una experiencia que impacta la vida de las personas y que puede generar daño real. El caso de Nino muestra cómo la ausencia prolongada de una decisión mantiene abierta una herida que no depende de la voluntad del afectado.
Nombrar este tipo de afectación permite comprender que la justicia tardía también tiene costos humanos. Mientras no exista una respuesta definitiva, la incertidumbre no es una abstracción: es una condición concreta que organiza la vida cotidiana y que merece ser observada con rigor y
responsabilidad.

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